MozartRequiem

La historia de «Requiem»

El encargo de esta misa de réquiem llegó a Mozart de forma anónima, a través de intermediarios. Detrás estaba el conde Franz von Walsegg, un músico aficionado que solía encargar obras a compositores y presentarlas después como propias. Quería una misa de réquiem para conmemorar a su mujer, Anna, fallecida el 14 de febrero de 1791 a los veinte años, y el servicio debía celebrarse justo un año después, el 14 de febrero de 1792. Mozart recibió la mitad del pago por adelantado.

Mozart murió el 5 de diciembre de 1791 sin terminarla. En el manuscrito autógrafo solo el Introito estaba completo en todas las partes orquestales y vocales; el Kyrie, la Sequentia y el Offertorium quedaron esbozados, y el Lacrimosa se interrumpe a los ocho compases. Lo que faltaba eran sobre todo figuras de acompañamiento, armonías interiores y doblajes orquestales.

Para cobrar el pago final, Constanze, viuda de Mozart, necesitaba que la obra se completara en secreto. Primero se lo pidió al compositor Joseph von Eybler, que trabajó desde el Kyrie hasta el Lacrimosa pero se sintió incapaz de seguir y devolvió el manuscrito. Después asumió la tarea el compositor Franz Xaver Süssmayr: completó el Lacrimosa, añadió orquestación y escribió los movimientos Sanctus, Benedictus y Agnus Dei, además de un Lux aeterna final a partir de los dos primeros movimientos de Mozart, adaptados a otro texto. Según Süssmayr y la propia Constanze, lo hizo siguiendo indicaciones de Mozart.

La partitura completa se envió a Walsegg con una firma falsificada de Mozart y datada en 1792. El plan de hacer pasar la obra como propia se frustró por un concierto benéfico público a favor de Constanze. Años después, el autógrafo estuvo expuesto en la Expo 58 de Bruselas, en 1958; alguien arrancó la esquina inferior derecha de la penúltima página, que contenía una indicación para repetir la fuga «Quam olim» al final del Hostias. El ladrón nunca se identificó y el fragmento no se ha recuperado. Si se acepta la teoría más común sobre la autoría, la anotación «Quam olim d: C:» fue lo último que escribió Mozart.

Letra original / traducida

Requiem

1.- Requiem aeternam

Requiem aeternam dona eis, Domine
et lux perpetua luceat eis.

Te decet hymnus, Deus, in Sion
et tibi reddetur votum in Ierusalem.

exaudi orationem meam,
ad te omnis caro veniet.

2. Kyrie eleison

Kyrie eleison
Christie eleison

3. Dies irae

Dies irae, dies illa
solvet saeclum in favilla,
teste David cum Sibylla.
Quantus tremor est futurus
quando iudex est venturus
cuncta stricte discussurus!

4. Tuba mirum

Tuba mirum spargens sonum
per sepulcra regionum
coget omnes ante thronum.

Mors stupebit et natura
cum resurget creatura
judicanti responsura.
Liber scriptus proferetur
in quo totum continetur
unde mundus iudicetur.

Iudex ergo cum sedebit
quidquid latet apparebit,
nil inultum remanebit.

Quid sum miser tum dicturus?
Quem pratonum rogaturus,
cum vix iustus sit securus?

5. Rex tremendae

Rex tremendae majestatis
qui salvandos salvas gratis,
salva me fons pietatis!

6. Recordare

Recordare, Iesu pie
quod sum causa tuae viae,
ne me perdas illa die.
Quarens me, sedisti lassus,
redemisti crucem passus;
tantus labor non sit cassus.
Iuste iudex ultionis,
donum fac remissionis
ante diem rationis.
Ingemisco, tanquam reus,
culpa rubet vultus meus;
supplicanti parce, Deus.
Qui Mariam absolvisti
et Latronem exaudisti
mihi quoque spem dedisti.
Preces meae non sunt dignae,
sed tu bonus fac benigne
ne perenni cremer igne.
Inter oves locum praesta
et ab haedis me secuestra
statuens in parte dextra.

7. Confutatis

Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis.
Oro supplex et acclinis,
cor contritum quasi cinis,
gere curam mei finis.

8. Lacrimosa

Lacrimosa dies illa
qua resurget et favilla
iudicandus homo reus.
Huic ergo parce, Deus.
Pe Iesu, Domine,
dona eis requiem. Amen.

9. Domine Iesu

Domine Iesu Christe, Rex gloriae,
libera animas omnium fidelium defunctorum
de poenis inferni et de profundo lacu.
Libera eas de ore leonis,
ne absorbeat eas tartarus,
ne cadant in obscurum,
sed signifer sanctus Michael
repraesentet eas in lucem sanctam,
quam olim Abrahae promisisti
et semini eius.

10. Hostias et preces

Hostias et preces tibi, Domine,
laudis offerimus.
Tu suscipe pro animabus illis,
quarum hodie memoriam facimus.
Fac eas, Domine,
de morte transire ad vitam,
quam olim Abrahae promisisti
et semini eius.

11. Sanctus

Sanctus, sanctus,
sanctus Dominus Deus sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra gloria tua.
Hosanna in excelsis.

12. Benedictus

Benedictus qui venit
in nomine Domini.
Hosanna in excelsis.

13. Agnus Dei

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
miserere nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
dona nobis pacem.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,
dona eis requiem sempiternam.

14. Lux aeternam

Lux aeternam luceat eis, Domine,
cum sanctis tuis in aeternum, quia pius es.
Requiem aeternam dona eis, Domine,
et lux perpetua luceat eis,
cum sanctis tuis in aeternum, quia pius es.


Réquiem

1. Requiem aeternam

Dales el descanso eterno, Señor,
y que la luz perpetua los ilumine

Mereces un himno, Dios, en Sion
Y te ofrecerán votos en Jerusalén

Atiende mi oración,
Todos los cuerpos van a ti.

2. Señor, ten piedad

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad

3. Día de ira

Día de ira aquel día
en que los siglos serán reducidos a cenizas,
como profetizó David con la Sibila.
Cuánto terror habrá en el futuro
cuando venga el Juez
¡a exigirnos cuentas, rigurosamente!

4. La trompeta asombrosa

La trompeta, esparciendo un asombroso sonido
por los sepulcros de las regiones
reunirá a todos ante el trono

La naturaleza y la muerte se asombrarán
cuando resuciten las criaturas
para responder ante el Juez
Y por aquel profético libro
en que todo está contenido
el mundo será juzgado

El Juez, pues, cuando se siente
todo lo oculto saldrá a la luz
nada quedará impune

¿Qué podré decir yo, desdichado?
¿A qué abogado invocaré,
cuando ni los justos están seguros?

5. Rey tremendo

Rey de majestad tremenda
a quienes salves será por tu gracia,
¡sálvame, fuente de piedad!

6. Acuérdate

Acuérdate, piadoso Jesús,
ya que soy la causa de tu venida,
de no perderme aquel día.
Buscándome, te sentaste cansado,
me redimiste padeciendo la cruz;
tanto trabajo no sea vano.
Juez que castigas justamente,
otórgame el perdón
antes del Día del Juicio.
Gimo, como un reo,
el pecado enrojece mi rostro;
perdona, Dios, a quien te implora.
Tú que absolviste a María
y perdonaste al ladrón,
también a mí me has dado esperanza.
Mis ruegos no lo merecen,
pero tú, bueno como eres, haz benignamente
que no sea yo quemado en el fuego perenne.
Dame un lugar entre las ovejas
y separándome de los cabritos
colócame a tu derecha.

7. Rechazados

Rechazados ya los malditos,
y entregados a las crueles llamas,
llámame con los benditos.
Suplicante y humilde te ruego,
con el corazón casi hecho ceniza,
apiádate de mi última hora.

8. Lagrimoso

Lagrimoso día aquel
en que resurja del polvo
para ser juzgado el hombre reo.
Perdónale pues, Dios.
Piadoso Jesús, Señor,
dales el descanso. Amén.

9. Señor Jesucristo

Señor Jesucristo, Rey de la gloria,
libera a las almas de todos los fieles difuntos
de las penas del infierno y de las profundidades del lago.
Líbralas de la boca del león,
que el abismo no las absorba,
ni caigan en las tinieblas,
sino que el abanderado San Miguel
las conduzca hacia la santa luz,
como antaño prometiste a Abraham
y a sus descendientes.

10. Súplicas y alabanzas

Súplicas y alabanzas, Señor,
te ofrecemos en sacrificio.
Acéptalas en nombre de las almas
en cuya memoria hoy las hacemos.
Hazlas pasar, Señor,
de la muerte a la vida,
como antaño prometiste a Abraham
y a su descendencia.

11. Santo

Santo, santo,
santo es el Señor Dios de los Ejércitos.
Llenos están los cielos y la tierra de su gloria.
Hosanna en las alturas.

12. Bendito

Bendito el que viene
en el nombre del Señor.
Hosanna en las alturas.

13. Cordero de Dios

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
danos la paz.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,
dales el descanso eterno.

14. La luz eterna

La luz eterna brille para ellos, Señor,
con tus santos para la eternidad, porque eres misericordioso.
Descanso eterno dales, Señor,
y que la luz perpetua los ilumine,
con tus santos para la eternidad, porque eres misericordioso.

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