«At Last» estuvo a punto de no escucharse nunca cantada en el cine. Mack Gordon y Harry Warren la escribieron para el musical Sun Valley Serenade (1941) y se rodó con las voces de John Payne y Lynn Bari, a la que doblaba Pat Friday, pero el jefe del estudio, Darryl Zanuck, consideró que la película ya tenía demasiados números importantes y prefirió guardarla para otro proyecto. El número vocal desapareció del montaje final, aunque se mantuvieron versiones instrumentales, incluida la del ballet que cierra la cinta. El arreglo vocal reapareció al año siguiente en Orchestra Wives, de nuevo con la orquesta de Glenn Miller y con Ray Eberle como vocalista junto a Bari. La grabación de estudio de Miller, registrada en Hollywood el 20 de mayo de 1942, se distribuyó en octubre de 1943 como V-Disc a los soldados estadounidenses destinados en el extranjero.
En 1960, la cantante Etta James grabó un arreglo firmado por Riley Hampton que ampliaba la melodía original de Warren. El tema dio título a su álbum de debut, At Last!, y acabó siendo su canción insignia. En abril de 1961 alcanzó el número dos de las listas de rhythm and blues, pero en la radio pop su puesto fue mucho más discreto, el 47. Aun así, la grabación se hizo omnipresente, sigue siendo un fijo de la radio de clásicos y se considera un estándar, hasta el punto de sonar con frecuencia en bodas y celebraciones. En 1999 entró en el Grammy Hall of Fame y en 2009 la Biblioteca del Congreso la incorporó al National Recording Registry.
Beyoncé grabó su propia versión para la banda sonora de Cadillac Records (2008), la película en la que interpretaba a Etta James, y se llevó el Grammy a la mejor interpretación vocal tradicional de R&B. También la cantó en el primer baile de Barack y Michelle Obama la noche de la investidura. James reaccionó con disgusto por no haber sido invitada a interpretar su propia canción, unas declaraciones que dieron mucho que hablar; después aclaró que no debían tomarse al pie de la letra y que lo que le dolía era no haber sido requerida para actuar.
En 2012, la cantante Christina Aguilera la interpretó en el funeral de Etta James, invitada por la familia de la artista. Aguilera, que la considera su ídolo, asegura que la canta en todos sus conciertos en su honor.