La canción le salió en diez o quince minutos. James Warren, cantante y bajista de The Korgis y autor del tema, tenía un piano en su piso de Bath, en Somerset, que usaba para probar ideas, aunque su instrumento era la guitarra. Se puso a tocar los acordes y la melodía y cantó lo primero que le vino a la cabeza: así quedó escrita. Buscaba una balada «lenta y pesada», pensando en la radio estadounidense, y fue el productor David Lord quien después añadió un arreglo más grande y las cuerdas.
El sonido que engancha es el guzheng, una cítara china de dieciocho cuerdas, que suena después de cada estribillo. Hay también un breve pasaje de violín en el centro y algo de pizzicato tras los coros. Sobre la letra, Warren ha contado que por entonces le interesaban las filosofías new wave del trabajo sobre uno mismo y la meditación, y que el texto salió entero de ahí: no era una canción romántica, sino una letra filosófica.
Salió como single el 11 de abril de 1980, dentro del segundo disco del grupo, Dumb Waiters, y llegó al número cinco en el Reino Unido, además de ser número uno en Francia y en España. Fue el techo de la carrera del grupo en las listas.
Después tuvo una vida larga. En 1989 la International Hostage Release Foundation, con sede en Bristol, reunió a Warren y a Andy Davis para un disco benéfico; como no tenían los derechos de la grabación original, grabaron una versión nueva, con el antiguo miembro de la banda Stuart Gordon de vuelta para el solo de violín, que no se publicó hasta agosto de 1990. En 1993 los Korgis rehicieron el tema con el dúo de producción DNA, después de oír varias versiones «rave» que les parecieron espantosas. Beck lo grabó para la película de Michel Gondry Eternal Sunshine of the Spotless Mind, y en 2019 el bajista Matt Owens, ex de Noah and the Whale, convenció a Warren para grabar una versión acústica con la segunda estrofa recuperada, que apareció como single digital en 2025.